| 30 Agosto 2010
Desde muy niña recuerdo que cada vez que salía con mi mamá a visitar a papá al mercado público donde vendía carne, nos bajábamos del bus en la Basílica Don Bosco. Allí nos quedábamos un rato frente al Santísimo Sacramento y luego a los pies de Don Bosco a dejarle nuestras inquietudes y alegrías.
Es un don maravilloso que me ha regalado mamá: la visita al Santísimo y el amor a los Santos!!! Al saber que Don Bosco(reliquia) visitaría nuestras tierras pensaba yo cómo hacer para asistir dado que mi salud hoy día, no me permite estar entre mucha gente. Jamás me imaginé que por sola Su Gracia estaría yo recibiendo a Don Bosco en el propio aeropuerto!!!
Estuve días antes en la sacristía del Inst. Técnico Don Bosco ayudando a organizar y limpiar algunas cosillas para Su visita, cuando fui invitada a ir al aeropuerto. Aún aquí no pensé entrar pues era para muy pocos laicos el permiso – me equivoqué y Don Bosco tenía otros planes! Efectivamente, al llegar al aeropuerto se me prohibió la entrada. Pero mi alegría fue sin fin cuando el padre Carlos me autoriza a entrar hasta el hangar y más, acercarme tan cerca, tan cerca que pude tocar la urna de cristal. En esos momentos, lágrimas cayeron de nuestros ojos. Me tomé de las manos con nuestra hermanita Yadira y la verdad no sé quién sostenía a quién pues ambas sentíamos tal emoción y alegría que temblábamos. Lo recibimos, tocamos la urna de cristal, oramos, lloramos y regresamos al Instituto. Esa noche – 17 de julio – los Apóstoles de Jesús y María estábamos llamados a participar de la Vigilia. Fue muy hermoso ver a un mar de personas caminando alrededor de la urna, orando, pidiendo, alabando,,,
Llegó el domingo – 18 de julio – y muy tempranito me fui para la capilla. Me senté a la entrada de la sacristía y empecé a rezar el rosario, pregunté si me necesitaban pero resultó más necesario seguir orando en esos momentos. Casi al empezar la misa, algunas personas se movieron, y de alguna manera, quedé exactamente a “los pies de Don Bosco”!!! Oh Dios!!! No podía yo creerlo, más allá el cerco de jóvenes que cerraban el paso a las personas. Miré alrededor y, en efecto, estaba yo sola frente a nuestro querido Santo!!! Oh maravilla de Dios!!! Oh regalo del Cielo!!! Oh Amor Infinito!!! Desde allí, a los pies de Don Bosco participé de la Santa Eucaristía en completa adoración y silencio … allí …
“A LOS PIES DE DON BOSCO … “
Unidos a los pies de Jesús Sacramentado +…
Mayra C. de Nicolau
Fundadora
Apóstoles de Jesús y María



