| 01 Octubre 2010
El Salterio de la Virgen María como antiguamente lo llamaban, era la herramienta que utilizaban las personas sencillas que no sabían leer o que no tenían libros para reemplazar el Salterio, es decir los 150 salmos de la Biblia; los reemplazaban por otras oraciones como por ejemplo Padre Nuestro, Credo, Ave María, etc.
Para poder llevar de una mejor manera la cuenta de las oraciones que se rezaban, hacían nudos en una cuerda o ensartaban en ellas pequeñas pepitas y allí iban contando.
Un papel importante de su origen se atribuye a santo Domingo de Guzmán (1221) quien recomendaba mucho a las personas que repitieran frecuentemente a la Santísima Virgen María el “Ave María” pensando en los misterios de la Vida, Pasión y Resurrección de nuestro Señor.
El Rosario ha recibido diferentes nombres: Río de Rosas, Corona de Rosas, Ramillete de Rosas, Breviario de los Fieles.
La palabra Rosario significa “Corona de Rosas” nuestra Señora ha revelado que cada vez que dicen el Ave María le están ofreciendo a Ella una hermosa rosa y que cada rosario completo le hace una corona de rosas.
La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las devociones, y por ello, la más importante de todas.
Se ha considerado como la mejor definición del Rosario, la que dio el Sumo Pontífice San Pío V, en la Bula de 1569: El Rosario o Salterio de la Santísima Virgen María, es un modo piadosísimo de oración al alcance de todos, que consiste en el saludo que el ángel le dio a María, interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Ave Marías y tratando de ir meditando mientras tanto en la vida de nuestro Señor.
Juan Pablo II decía: El Rosario es mi oración preferida. Oración maravillosa en su sencillez y profundidad.
Fuente: Catholic.net.



