Entre los primeros cristianos, la señal de la Cruz era probablemente la expresión de fe más universal.

Aparece a menudo en los documentos de ese período. En la mayoría de los lugares, la costumbre era sencillamente trazar la cruz en la frente. Algunos escritores como San Jerónimo y San Agustín describen a los cristianos haciendo la cruz en la frente, luego en los labios y luego en el corazón  como lo hacemos actualmente antes del Evangelio.

Grandes y muchos santos testimonian el gran poder de la Señal de la Cruz. San Cipriano  en el Siglo III escribía que en la Señal de la Cruz está toda la fuerza y poder, está en ella la salvación, para todos lo que han sido marcados con ella en la frente en el Bautismo.

San Atanasio, un siglo después, declaraba <que por la señal de la Cruz, toda magia se detiene y todo hechizo se desvanece”. Satanás es impotente ante la Cruz de Jesucristo.

La Señal de la Cruz es el gesto más profundo que podemos hacer. Es el misterio del Evangelio condensado en un momento. Es la fe cristiana resumida en un único gesto. Cuando hacemos la señal de la Cruz renovamos la alianza que comenzó con nuestro bautismo. Con nuestras palabras, proclamamos la fe trinitaria en la que fuimos bautizados: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Con la mano proclamamos nuestra redención por la Cruz de Jesucristo.

El mayor pecado de la historia humana – La crucifixión del Hijo de Dios – se convierte en el mayor acto de amor misericordioso y de poder divino. “La cruz es el medio por el hemos sido salvados, y por el que llegamos a ser partícipes de la naturaleza divina”  (cf. 2 Ped 1, 4).

Trinidad, encarnación, redención: Todo el Credo destella en ese breve momento, que nos recuerda y refleja a su vez la relación de familia, la vida íntima de Dios y su eterna comunión. La nuestra es la única religión cuyo Dios es una familia, Dios mismo es una “familia eterna”, que por el Bautismo, Él nos ha hecho miembros vivos de su familia. Al hacer la señal de la cruz, recordamos que somos hijos de Dios.

Al iniciar la Santa Misa, hacemos la señal de la cruz, renovándonos en nuestro Bautismo. Prometemos que hemos venido a la Misa a dar testimonio, participando activamente en ella, somos verdaderos testigos de la Verdad, no simples espectadores. Con Cristo y en Cristo nos ofrecemos al Padre en el Sacrificio de alabanza y de acción de gracias, reparando el pecado del mundo.

EVENTOS

06.02.2012 19:00 - 20:30
Grupo de Oración La Chorrera

07.02.2012 18:00 - 20:00
Grupo de Oración de Panamá

07.02.2012 19:00 - 21:00
Grupo de Oración San Carlitos - David, Chiriquí

09.02.2012 15:00 - 17:00
Grupo de Oración de Santa Marta

09.02.2012 18:00 - 19:00
Grupo de Oración Barriada El Carmen