| 03 Octubre 2010
Participé en el convivio como conductor del bus de los hermanos de Costa Rica, transportándolos de Costa Rica hacia Boquete.
Estuve casado por la Iglesia y hace 15 años me divorcié, me sentía resentido con la Iglesia debido a que no podía asistir a las misas porque me decían que era un pecador; sólo iba a los funerales. Sin embargo, todos los días rezaba a mi Virgencita siete Ave María y un Padre Nuestro ya que soy muy devoto.
No creía en la confesión pues pensaba que como un hombre igual a mí podía perdonar mis pecados y, además, por los escándalos que han presentado los sacerdotes en Costa Rica al punto que han quedado presos.
El sábado 21 de agosto de 2010, estando en la capilla rezando el Rosario en el inicio del quinto misterio vi que todo se estaba nublando y me salí corriendo de la capilla para recoger la lona del bus ya que iba a llover. Cuando me dirigía hacia el bus pasé frente al Padre Giovanni que estaba confesando y sentí una tremenda fuerza que me empujó hacia el padre quedando frente a él. En ese momento, decidí confesarme después que tenía 26 años de no hacerlo al finalizar la confesión sentí un gran alivio ya que el pecho estaba apretado por el dolor.
Ahora me siento feliz, en paz con Dios esperando seguir lo que el señor disponga.
Doy gracias a Dios por la oportunidad que me brindó de venir a Boquete a este encuentro el cual ha sido una hermosa experiencia en mi vida.



