| 29 Noviembre 2010
Con la luz del Señor resucitado y con la fuerza del Espíritu Santo, los Obispos de América reunidos en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Concepción en Aparecida, Brasil, del 13 al 31 de mayo de 2007, celebraron la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. La misma fue inaugurada con la presencia y palabra del Santo Padre Benedicto XVI.
La V Conferencia fue un importante acontecimiento, porque nos recuerda el “Mandato de ir y de ser discípulos de Cristo”, despertando el gran impulso misionero en la Iglesia de América Latina y del Caribe. El objetivo primordial responde a la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios. Con esta acción evangelizadora, llamada a hacer de todos sus miembros discípulos y misioneros, Camino Verdad y Vida, para que nuestros pueblos tengan vida en ÉL.
Los Obispos dieron un Nuevo impulso a la evangelización, a fin de que estos pueblos de América Latina y el Caribe sigan creciendo y madurando en su fe, para ser luz del mundo y testigo de Jesucristo con su propia vida. Conocer a Jesucristo por la fe, es nuestro gozo, seguirlo es una gracia y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor al llamarnos y elegirnos nos ha confiado. Con los ojos iluminados por la luz de Jesucristo resucitado, queremos contemplar al mundo, a la historia, a nuestros pueblos de América Latina y del Caribe, y a cada una de sus personas.
Son algunos principios básicos proclamados en Aparecida:
“Creemos y Esperamos”:
1. Ser una iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la palabra de Dios y en la Eucaristía.
2. Formar comunidades vivas que alimenten la fe e impulsen la acción misionera.
3. Vivir nuestro ser cristianos con alegría y convicción como discípulos-misioneros de Jesucristo.
4. Promover un laicado maduro y corresponsable en la misión de anunciar y hacer visible el Reino de Dios.
5. Impulsar la participación activa de la mujer en la sociedad y en la iglesia.
6. Mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial y esfuerzo evangélico por los pobres.
7. Cuidar la creación, casa de todos en fidelidad al proyecto de Dios.
8. Hacer de este continente un modelo de reconciliación, de justicia y de paz.
En conclusión, esta V Conferencia tiene una extraordinaria importancia porque da inicio a una nueva evangelización del Continente de la Esperanza, del amor, de la vida y de la paz: América Latina y el Caribe.
Recuerda que Jesús invita a todos a participar de su misión. ¡ Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras.
Gracia y Paz!!!
Aura de González
Fuente: Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe




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